Un Enfoque Multidimensional

En 2013 –en compañía del profesor Amartya Sen– el Presidente Juan Manuel Santos apoyó el lanzamiento de la Red Mundial de Pobreza Multidimensional de la Universidad de Oxford. Hoy, nuestro Fundador, es oficialmente Cofundador de la misma. Por ello, la Fundación COMPAZ busca continuar con estos esfuerzos y promover y contribuir a la implementación del índice de pobreza multidimensional en el país y alrededor del mundo.

En el periodo comprendido entre 2010 y 2018, 5 millones 400 mil colombianos superaron la pobreza medido bajo el Índice de Pobreza Multidimensional. La implementación de este sistema fortaleció las acciones de los diferentes sectores e instituciones del Gobierno Nacional, que trabajaron con total dedicación para ofrecer a los colombianos mejor educación, mejor salud, mejor vivienda, más trabajo, y mayores garantías para la niñez y la juventud.

Los colombianos sintieron esta mejoría de la calidad de sus vidas, y hoy –con la paz– somos conscientes de que podemos y debemos lograr más. La paz no es un paso cualquiera: es el pilar fundamental para alcanzar –como nos lo hemos propuesto– la erradicación de la pobreza extrema en nuestro país y el alcance de un desarrollo sostenible.

El Gobierno del Presidente Santos fue líder en la implementación del IPM porque entendió que la pobreza es un tema que va más allá de un simple ingreso y que el Índice contribuye al propósito de lograr una sociedad más justa y equitativa. Además, permitió organizar mejor las políticas públicas de lucha contra la pobreza y priorizar a los más vulnerables.

De hecho, el IPM fue incluido como uno de los cuatro principales indicadores del Plan Nacional de Desarrollo para el periodo 2014-2018 “Todos por un  Nuevo País: Paz, Equidad y Educación”. Se crearon mecanismos como la Mesa de Pobreza que permitió implementar un adecuado seguimiento y control a los resultados de nuestra política social, con la participación de las entidades que tienen un rol activo en programas tan importantes como las Transferencias Monetarias Condicionadas, la asignación de vivienda, la educación, la salud o la protección de la niñez.

Se puso más y mejor atención a lo rural, pues los habitantes del campo están más propensos a la pobreza y han sufrido de manera más directa los efectos del conflicto armado. El acuerdo de paz, de hecho, busca reparar a los que han sido víctimas del conflicto, y muchos de ellos son campesinos. Con la paz el campo colombiano tendrá un futuro con más oportunidades, donde el desarrollo, los servicios del Estado y la tranquilidad serán la regla y no la excepción. Cientos de miles de familias que fueron expulsadas por la violencia regresarán sin temor, para hacer producir sus tierras y sembrar el desarrollo en las regiones. La paz nos permite a Colombia trazar una senda de desarrollo equitativo y superación de la pobreza.

El acuerdo que puso fin al conflicto con las FARC ayuda a seguir velando por el bienestar de todos los colombianos, que merecen una oferta social de calidad, un enfoque diferencial para la atención en salud, programas contra el hambre y la desnutrición, y el fortalecimiento del sistema de protección y seguridad social. Avanzar en la senda de construir una sociedad incluyente, donde todos tengamos cabida.

Desde la Fundación COMPAZ queremos construir alianzas que ayuden a implementar acciones en favor de los más vulnerables y participar de espacios donde se intercambien experiencias y se avance en la construcción e implementación de herramientas como el Índice de Pobreza Multidimensional. Porque todos –en el planeta– tenemos un compromiso que está plasmado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible: terminar con la pobreza en todas sus formas y en todas partes.

 

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