Discurso de Graduación AlaPAZ

Por: Maria Alejandra Ramírez – Participante AlaPAZ 2019-I

24 de mayo/2018

Hoy es un día muy especial para todas las personas aquí presentes, a los 42 graduandos y a sus acompañantes, a la mesa directiva presidida por el Dr. Juan Manuel Santos, la Dra. María Margarita Zuleta y la Dra. Diana Betancourt, a los embajadores, medios de comunicación y demás asistentes; les doy la bienvenida y les extiendo un afectuoso saludo.

Expresamos nuestra eterna gratitud para con los miembros de la Fundación Compaz, a la Escuela de Gobierno “Alberto Lleras Camargo” de la Universidad de los Andes, a la Academia de Liderazgo para la Paz ALAPAZ a los facilitadores, monitores y a Maite Careaga que, aunque no tuvimos la fortuna de conocerla, la llevamos en el corazón.

Es para mí un honor transmitirles el sentimiento de mis 42 compañeros y compañeras de AlaPAZ, provenientes de diferentes regiones de Colombia. Desde la perla del pacífico abrazado por los bosques barbacoanos, de la fuerza aguerrida de los indígenas del Cauca y del Valle del Cauca, de los campesinos del páramo más grande del mundo, desde donde se encuentra el mar verde de Colombia y contrapuntea el sonido de las arpas, de la tierra de los farallones cundinamarqueses, del corralito de piedra, de la macarena, de la capital musical de Colombia, de las playas desde donde se puede avistar el nacimiento de ballenas, de la tierra que vio nacer a los escarabajos, de la región donde resuenan los bambucos y la ciudad que nos tiene a 2.600 metros más cerca de las estrellas.

Cuando llegamos aquí, el pasado 16 de mayo, teníamos muchas preguntas y estábamos llenos de incertidumbre, pero también veníamos con nuestros corazones abiertos al aprendizaje para seguir construyendo la paz desde nuestras comunidades. A medida que pasaban los días, y con el esfuerzo de los facilitadores y monitores, fuimos entendiendo que realmente lo que buscaban era acompañarnos a descubrir y explorar nuestra esencia para lograr fortalecer nuestro espíritu, para entender que los sentimientos son fundamentales en nuestra labor como lideresas y líderes guardianes del territorio en paz. Con cada herramienta que nos daban, nos llevaban a viajar a lo más profundo de nuestro ser, descubriendo emociones que muchas veces pasamos por inadvertidas en nuestro día a día. Aquí logramos volver a reír, llorar, gritar, abrazar, cantar, danzar, amar, mirarnos a los ojos y poder reflejarnos en los del otro y entender que yo soy tú y tú eres yo.

También nos recordaron que en cada ser humano hay algo que tenemos, que no cambia, que no se va, y que perdura en nuestro ser sin importar los dolores que dejaron huellas en nuestro corazón. Nos enseñaron a reconocer, perdonar y transformar el dolor. Aprendimos tanto, que logramos concentrar la energía suficiente para tocar el cielo, empujar montañas y sonreír con el corazón.

Hemos aprendido a amarnos a nosotros mismos y a aceptarnos como somos. Hemos aprendido a que primero debemos encontrar nuestra paz interior para conquistar una paz exterior, el poder femenino que mueve al mundo. Hemos aprendido a reconocernos en nuestra humanidad y como desde allí podemos tejer redes para construir un sociedad íntegra y pacífica, conocernos a nosotros mismos como líderes para poder proyectar y conocer de fondo a cada uno de los integrantes de nuestra comunidad.

No olvidaremos jamás lo que caracteriza a los facilitadores y monitores de AlaPAZ, su empatía, su tranquilidad, su dulzura, sus sonrisas, sus lágrimas, su sensibilidad, sus poemas, su espontaneidad, su afecto, su amor, su ternura, su creatividad, su eficacia, sus experimentos, su humanidad y sobre todo el ángel que hay en cada uno de ellos. Gracias infinitas, la experiencia que nos permitieron vivir aquí nos cambió la vida.

No somos los mismos que llegamos la semana pasada, nos vamos con una responsabilidad muy grande hacia nuestros territorios. Ante todo, celebramos el nacimiento de la red colaborativa formada por historias tan singulares como las diferentes regiones de Colombia, el propósito es la convergencia de corazones en busca del bien común resumidas en una sola palabra, PAZ.

Aquí nos reconocemos diversas expresiones, educadores, gestores tanto públicos como comunitarios, pluralidades ancestrales defensoras del territorio (Indígenas, campesinos y afrodescedientes), agentes de reconciliación trascendiendo a la etiqueta de víctima y victimario que al final construyen aquel anhelo que llamamos PAZ.

Igualmente, es necesario resaltar el legado de las mujeres en cada una de las victorias de la humanidad, reivindicando sus derechos desde la necesidad de una transformación integral, aquí no solamente se empoderaron a las mujeres en la importancia de su rol, sino que también se concientizó a los hombres en valorar el rol que tiene las mujeres en la sociedad, cuestionando el sistema patriarcal y acercándonos más a nuestra esencia, a nuestra verdadera humanidad.

Dentro de las experiencias más bellas, está el haber elaborado el mural de la paz, donde reflejamos y representamos nuestras regiones, nuestra diversidad, nuestros pensamientos y sentimientos, poniendo en práctica valores como coherencia, ecuanimidad, dignidad humana, perdón y compasión, entendiendo así que somos seres interdependientes y comprendiendo que debemos estar en armonía con nuestra madre tierra y con el universo. Debemos volver al origen recordando que somos una familia cósmica encontrando el amor divino, e igualmente, descubriendo que el poder más grande que tienen los seres humanos es darle significado a las cosas, por lo tanto nosotros decidimos que significado le damos a las cosas que nos pasan.

Esperamos dejar en ustedes como legado nuestra alegría, nuestro tumbao, nuestras lágrimas y el significado de nuestra cultura ancestral que en estos días logramos sacarla a flote sin miedo, y comprendimos que la arrechera en nuestro pacifico es sinónimo de alegría.

Hoy regresamos a nuestros territorios con la fuerte convicción de seguir trabajando, pero ahora más decididos, a explorar sin miedo, a experimentar desde perspectivas diferentes. Regresamos a poner en práctica la espiral de liderazgo consiente que nos ayuda a marcar con más claridad la ruta que debemos trazar para alcanzar el cambio que tanto anhelamos y comprender que desde las acciones más pequeñas podemos generar cambios significativos.

De nuevo GRACIAS, esperamos que con nuestra energía y amor infinito se abran las puertas a más líderes y lideresas de nuestro país, este es nuestro momento y debemos trabajar juntos para alcanzar la paz con justicia social y ambiental.

Querida familia, aquí tienen en alma, cuerpo y corazón, las guardianas y los guardianes de la paz, listos para asumir este gran reto.

¡Los amamos!

Líderes de Paz – AlaPAZ 2019-I

2 Comentarios
  • Francisco Bustamante

    La paz debería ser una fiesta, pero en Colombia somos aguafiestas, debería ser un Carnaval pero tenemos más apego por el entierro de José lito, debería ser un estruendo pero nos encerramos temerosos, deberia ser un viaje a travezcñ del espejo pero nos asustamos mirándonos impávido en el reflejo de tantas inequidades, debería ser una carpa de Melquiades pero preferimos el realismo trágico Nos acostumbraron a desconfiar del vecino cuando antes era nuestro amigo y nuestro hermano. Prefirieron ofrecer recompensas y nos volvieron delatores de falsas disputas que destruyeron la alegría del barrio y la vereda. Le entregamos el país al odio cuando sabíamos que cada feria era una opurtunidad de hacer nuevos amigos

  • ACIRIA Robledo Renteria

    Maravillosa misión llena de retos y de riesgos. Pero desde Turbo, Antioquia cuenten conmigo en lo que sea necesario para cultivar y generar ambientez de paz y reconciliacion porque solo trabajando a conciencia en la busqueda y proyección de esta meta podemos enfrentar los obstaculos, los miedos y las dudas y sucumbir a nuestra humanidad de la mano de Dios y con apoyo y comunicación asertiva con otros.

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