#LosRostrosDeLaPaz
Pastora Mira
Gabriela Chacón
María José Urbano
Ferney Orrego

Pastora Mira
Casa Museo Comunitario Care

Gabriela Chacón
Meztina Comunidad
Gabriela Chacón Bermúdez nació en un barrio popular de Caracas, Venezuela, en una familia migrante colombiana. La música fue su pasión, refugio y amor, perteneció por varios años al sistema de orquesta juvenil de Venezuela donde tocaba el violonchelo y era corista. Creció en una familia de izquierda, donde su padre era militante político activo y donde el gobierno de Hugo Chávez era muy popular ya que ofrecía muy buenos programas sociales para migrantes, un contexto que la acercó mucho a los movimientos sociales.
Cuando tenía 10 años su papá murió. Varios años después comenzó la crisis social y económica en Venezuela, por lo cual su madre decidió crear diferentes negocios en Cúcuta y terminó mudándose a Colombia. Con el cambio de país Gabriela tuvo que dejar la música porque en Cúcuta casi no había ofertas y las que existían no eran gratuitas, un gasto que su madre no se podía permitir. A los pocos meses de haber llegado a Cúcuta y debido a los múltiples cambios que tuvo que afrontar en tan poco tiempo, a Gabriela le diagnosticaron depresión y ansiedad.
Comenzó estudiando comercio exterior, pero rápidamente se cambió a derecho. En la universidad conoció estudiantes feministas y LGBTIQ+ que llegaban de zonas donde el conflicto armado era muy marcado. Se volvieron amig@s y con ell@s creó el Semillero de Estudios de Género “Rosa Elvira Cely” de la Universidad Libre, donde estudiaban. Además, planteó la creación del protocolo de violencia basada en género para la facultad de derecho en esa misma universidad.
Durante la campaña del plebiscito por la paz hizo pedagogía del Acuerdo de Paz, junto a otr@s estudiantes, logrando que 600 personas de la universidad le hicieran campaña al Sí en el plebiscito. Sus prácticas las hizo en Acción Legal, una organización jurídica, donde le dio asesoría jurídica a víctimas, migrantes y personas en contextos vulnerables, una experiencia que la impulsó a crear junto a otras compañeras el Observatorio de Asuntos de Género de Norte de Santander, una herramienta de acceso gratuito y abierto que busca democratizar la información y lograr que se convierta en un herramienta de incidencia para personas víctimas, migrantes, mujeres y población LGBTIQ+.
En todo este tiempo la ausencia del arte y la música era algo que constantemente la frustraba. Comenzó la pandemia y junto a su hermana y una amiga comenzaron a pensar en un proyecto artístico que tuviera incidencia en la ciudad. Bajo esa premisa crearon Meztina comunidad, un colectivo artístico y de escucha donde se trabajan temas de paz, ambiente y género.
Hace menos de dos años, en medio de una situación de seguridad muy difícil, junto a su pareja, comenzaron a buscar en la música una forma de reparación y crearon Buena Faena, un proyecto de mestizaje sonoro que se materializa por medio de la mezcla de música con sentido político y social. Ahora son DJs y productores musicales que reivindican la influencia mestiza y latina por medio de sonidos creados con sintetizadores, ollas y otros instrumentos que tocan tanto en fiestas como en marchas.
Por su parte, el @oagnds_, @meztinacomunidad_ y @buenafaenasonora ahora confluyen en Casa Puentera, un espacio interdisciplinario para la población LGBTIQ+, mujeres y jóvenes que quieran trabajar sobre temas de género, paz, migración, arte, procesos sociales y democracia.
Gabriela hace parte de #JuntasLideramos, el programa que creamos con el propósito de reconocer y promover el papel que tienen las mujeres en la transformación de los territorios y en la construcción de paz.

María José Urbano
Kakaoteros

Ferney Orrego
Miel la Montaña
Sus decisiones más importantes de vida han sido por descarte, las ha tomado sin mucho ánimo y expectativas. Sin embargo, al final se han convertido en pasiones y propósitos de vida.
Kevin Ferney Orrego Gonzáles nació en San Andrés de Cuerquia, al norte de Antioquía, su padre murió cuando tenía tres años, dejándolo solo con su madre, la cual estaba embarazada y dos hermanitos pequeños. Dada las necesidades económicas de su familia se dedicó a la agricultura y dejó de estudiar cuando terminó primaria. Sin embargo, la agricultura no fue un camino fácil, la frustración de trabajar el campo y ver pocas posibilidades de distribuir el producto lo desanimaba mucho.
Su situación económica, sumada a la ola de violencia que lo tocó de manera directa durante una visita de paramilitares y ejército a la región, lo hicieron tomar la decisión de unirse a las FARC-EP. El primer mes fue muy duro, no se lograba adaptar y no le gustaba la vida en la selva, sin embargo, al poco tiempo comenzó a disfrutar sus tareas en la guerrilla, a valorar todo lo que le daban y, posteriormente, a enamorarse de la causa política. Ferney estuvo en el bajo Cauca y en diferentes municipios de Antioquia involucrado en temas de orden público y políticos.
Cuando se firmó el Acuerdo de Paz y las FARC-EP dejaron las armas, Ferney se sentía perdido, no sabía qué hacer con su vida, ni a qué se iba a dedicar. Al poco tiempo le propusieron un proyecto de apicultura y, aunque no tenía idea de qué se trataba y tampoco le interesaba mucho, decidió unirse.
En la apicultura le sucedió lo mismo que en la guerrilla, al principio no se hallaba y no le encontraba mucho sentido a lo que estaba haciendo, sin embargo, con el tiempo comenzó a enamorarse de las abejas, el proceso para extraer la miel y su comercialización. Junto a otros 17 firmantes de paz creó Miel La Montaña, una iniciativa que no solo aporta a la construcción de paz, sino también a la conservación, el cuidado y la protección del medioambiente, produciendo una miel sostenible y responsable con la naturaleza. La consolidación de la iniciativa no ha sido fácil, y aunque es un proyecto de muy buena calidad, no es el principal sustento de Ferney. Su sueño es dedicarse 100% a la apicultura y, en sus tiempos libres, a la fotografía, un pasatiempo que descubrió en su proceso de reincorporación.
Miel la Montaña hace parte de #PuentesParaLaReconciliación, nuestro ecosistema de recursos para la paz.